¡Buenos días!
Hoy abrimos una nueva sección en el blog. Vamos a estar tratando el funcionamiento y las patologías de algunos órganos, empezando por el hígado.
El hígado es el órgano interno de mayor tamaño. Podemos decir que tiene dos funciones principales: detoxificadora y sintética. Aparte, va a participar en el metabolismo de la mayoría de biomoléculas. Para explicar las patologías del hígado, vamos a fijarnos primero en una analítica de compuestos relacionados con el hígado:

En primer lugar vamos a hablar sobre la bilirrubina (esa que sube cuando te miro y no me miras). Es producida por el hígado a partir de la degradación de glóbulos rojos y acumulada en la vesícula biliar. Esta la secreta al intestino, donde ayuda al metabolismo de las grasas. En el intestino, se degrada a urobilinógeno. Parte de este urobilinógeno se transforma en otro compuesto y se excreta por el intestino grueso. Otra parte del urobilinógeno pasa al riñón, tras lo cual se excretará en la orina.
También tenemos que hablar de las transaminasas. Son dos: AST o GOT y ALT o GPT. Son unas proteínas intracelulares del hígado que participan en el metabolismo de las proteínas. Su aumento en sangre se debe a una destrucción de las células hepáticas. No son muy válidas para el diagnóstico pero sí para el seguimiento de un tratamiento que pueda dañar el hígado. Aparte de las transaminasas, os queremos comentar otro par de proteínas relacionadas con el hígado: la fosfatasa alcalina (FA) y la gamma glutamil transferasa (GGT), que también aumentan en casos de daño hepático.
Por la parte biosintética, tenemos que hablar de la albúmina. Es una proteína que representa el 60% de las proteínas del suero y se sintetiza en el hígado. ¡Al final de esta entrada os contamos para qué se usa en el diagnóstico!
Por último, vamos a hablar de las analíticas de orina relacionadas con el hígado. Se van a medir dos parámetros: el urobilinógeno y la bilirrubina. Como ya se ha explicado, en orina esperamos que haya urobilinógeno y no bilirrubina. ¿Entonces por qué en las analíticas de arriba pone que el valor de referencia es urobilinógeno negativo? Pues porque aunque normalmente haya algo, tendrá que ser muy poco, tanto que Osakidetza lo considera negativo.
Entonces, todas estas analíticas, ¿cómo nos ayudan a detectar enfermedades? ¿Y qué enfermedades puede tener el hígado? Al hacer analíticas hay unos valores establecidos como normales, ¿os suena? Pues cada tipo de enfermedad hepática va a tener asociado un patrón de parámetros alterados:

Hay que decir que en el caso de las enfermedades hepáticas no hay un marcador exacto y perfecto para cada una, sino que la combinación de una serie de parámetros nos dará una idea de qué está ocurriendo.
Por un lado vamos a hablar de las hepatitis. Se trata de una inflamación del tejido hepático que se puede deber principalmente a dos causas: tóxica o vírica. Dentro de las tóxicas, la intoxicación puede ser por alcohol, paracetamol o veneno. La vírica puede estar causada por muchos distintos, presentando por tanto distinta sintomatología para cada uno. En general en las hepatitis encontramos las transaminasas muy aumentadas y la bilirrubina algo, mientras que la FA y la albúmina apenas están alteradas.
Por otro lado vamos a comentar la colestasis. Es la parada del flujo biliar, ya sea por problemas en su producción en el hígado o por obstrucción del conducto biliar. Para determinar dónde está el problema necesitaremos pruebas de imagen además de bioquímicas. En las analíticas observaremos que la FA sobre todo está muy elevada, mientras que AST y ALT no tanto.
Además de las enfermedades como tal podemos definir dos estados de gravedad: aguda y crónica. Cuando empieza una enfermedad está en su fase aguda, mientras que si se mantiene durante más de seis meses será crónica. En una analítica de sangre se podrá determinar en qué fase se está dependiendo de los niveles de albúmina. No es un parámetro que de información de lesiones agudas, pero en el caso de crónicas en las que ya no quede reserva los niveles disminuirán.
Para entender mejor cómo se diagnostican estas enfermedades y sus subtipos a partir de analíticas vamos a estar subiendo varios casos clínicos, ¡no te los pierdas!
Referencias:
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Cortés, M. R. B. (2009). Del síntoma a la enfermedad: elevación de transaminasas. Pediatría Atención Primaria, 11(17).
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Moreira, V. F., & López San Román, A. (2006). Colestasis Crónica. Revista Española De Enfermedades Digestivas, 98(1).
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Zumalacárregui, J. A. (2021, September 22). Todo lo que tienes que saber sobre urobilinógeno en orina. Retrieved March 11, 2022, from https://www.tuotromedico.com/temas/urobilinogeno-orina.htm
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