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El vicio de Dionisio

¡Buenos días!

Hoy venimos a comentaros el caso clínico de un hombre de 45 años que se llevó una sorpresa (o no tanta sorpresa, ya lo veremos) en una analítica rutinaria, llamémosle Dionisio a partir de ahora. Dionisio está preocupado porque aunque aparentemente se encontraba bien, en el análisis le aparecen muchos valores relacionados con el hígado muy alterados. Adjuntamos la tabla con todos los datos.

Además, al ir a preguntarle al médico de cabecera, este le ha hecho una observación física y ha encontrado hepatomegalia, es decir, que tiene el hígado de mayor tamaño de lo normal.

Respecto a los valores de la analítica, podemos ver que tiene las transaminasas muy altas, con valores de AST de casi 9 veces el límite superior y de ALT casi 5 veces el límite superior, con una relación de AST/ALT de 2,2.

Estos datos de por sí son preocupantes, pero hay otros dos valores que tiene alterados y nos podrían ayudar a hacernos una idea de qué le pasa. La fosfatasa alcalina (FA) es 2 veces el límite superior, y la γGT casi 16 veces superior al límite.

En cambio, no todos los valores relacionados con el hígado se encuentran alterados, tiene valores de albúmina y bilirrubina total dentro de la normalidad.

Para que sea más fácil seguir la línea de diagnóstico, os dejamos un esquema que está también en la introducción al tema.

Estos niveles concuerdan con los valores de sospecha de enfermedad hepatocelular, ya que tiene valores de AST 3 veces mayores que el límite superior y FA menores que 2 veces el valor del límite superior. (si no recuerdas de qué te hablamos échale un ojo a esta entrada).

Una vez tenemos la sospecha de enfermedad hepatocelular, vamos a analizar si es crónica o aguda según los valores de albúmina, en la analítica el hombre tiene valores normales, por lo que podemos pensar que se trata de una hepatitis aguda.

Y ahora, ¿cómo se puede saber de dónde viene esta hepatitis? Como sabemos, hay varias causas posibles y en base a los valores podemos hacernos una idea de dónde viene. En este caso, vemos un pico de ALT de unas 5 veces el límite superior y una relación AST/ALT de 2,2.

Si pasamos la bilirrubina de μmol/L a mg/dL (es un paso un poco largo de explicar así que vamos a simplificarlo dividiendo el valor en μmol/L entre 17,10396) tenemos que sus valores son normales (0,877 mg/dL).

Comparando los valores con esta tabla vemos que concuerdan perfectamente con una hepatitis alcohólica. Además, hay que tener en cuenta que tiene valores de fosfatasa alcalina altos y, aún más importante, una γGT extremadamente superior al límite.

Así que, aunque no podamos dar un diagnóstico determinante (recordar que esto no se puede hacer con pruebas bioquímicas, os lo contamos en la entrada de explicación), podemos sospechar de una hepatitis alcohólica aguda.

Para comprobar esta hipótesis, proponemos preguntarle al paciente si consume alcohol de forma habitual, si la respuesta es negativa, podríamos hacer una prueba de tóxicos en el organismo.

Y bien, ¿qué hemos aprendido en este caso? Hemos visto la línea de diagnóstico de una hepatopatía en base a valores bioquímicos, siendo en este caso la conclusión una hepatitis. Además, hemos diferenciado entre 3 tipos de hepatitis y entre aguda y crónica también basándonos en los valores de su analítica. Ya solo queda desearle a Dionisio una pronta recuperación.

Referencias:

Gougol, A., Clemente‐Sanchez, A., Argemi, J., & Bataller, R. (2021). Alcoholic hepatitis. Clinical Liver Disease, 18(2), 90–95. https://doi.org/10.1002/cld.1092

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